Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis  mandamientos;

Porque largura de días y años de vida Y paz  te aumentarán.

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres.

Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes  en tu propia prudencia.

Reconócelo en todos tus caminos, Y  él enderezará tus veredas.

No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.

Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán  de mosto.

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