Cualquiera de los ex-cónyuges o cualquiera de los hijos que quedan bajo su patria potestad, puede solicitar el derecho a permanecer en la vivienda de la Sociedad de Gananciales que constituye el hogar principal del matrimonio y de la familia antes de iniciarse el proceso de divorcio. Este derecho puede reclamarse desde que se necesita, en la petición de disolución del matrimonio, durante el proceso o luego de dictarse la sentencia.

En los casos donde la vivienda familiar principal sea privativa de cualquiera de los ex-cónyuges y exista otra vivienda perteneciente a la Sociedad de Gananciales, el Tribunal podrá establecer como vivienda familiar la propiedad perteneciente a la Sociedad de Gananciales.

En los casos en que no exista una vivienda perteneciente a la Sociedad de Gananciales, el tribunal determinará como se cumplirá con el derecho a hogar seguro.

Tenemos en lo personal problemas con la redacción de este artículo, ya que los menores tienen que ser representados por alguien. Usualmente la persona que posee patria potestad y custodia. Ahora, bien en este caso se podría entender que el Tribunal podría nombrar a una tercera persona para que represente los intereses de los menores en esta redacción. ¿Acaso los abuelos que crían entrarían en este partido de personas que poseen el derecho a solicitar el hogar seguro para sus nietos?

El otro problema: ¿Cómo el Tribunal puede determinar la asignación una propiedad como hogar seguro cuando ninguna de las dos partes es dueño? Quizás pueda ser una medida provisional, pero estaría en contra del derecho de un tercero.

Artículo 478. — Criterios para conceder el derecho.
Para conceder el derecho a permanecer en la vivienda familiar, el tribunal debe considerar las siguientes circunstancias:

(a) los acuerdos de los cónyuges sobre el uso y el destino de la vivienda durante la vigencia del matrimonio y después de su disolución;
(b) si el cónyuge solicitante mantiene la custodia de los hijos menores de edad;
(c) si el cónyuge solicitante retiene la patria potestad prorrogada o la tutela de los hijos mayores incapacitados o con impedimentos físicos que requieren asistencia especial y constante en el entorno familiar;
(d) si los hijos mayores de edad, pero menores de veinticinco (25) años, permanecen en el hogar familiar mientras estudian o se preparan para un oficio;
(e) si la vivienda familiar es el único inmueble que puede cumplir razonablemente ese propósito dentro del patrimonio conyugal, sin que se afecte significativamente el bienestar óptimo de los beneficiados al momento de su concesión con más necesidad de protección;
(f) si el cónyuge solicitante, aunque no tenga hijos o, de tenerlos, no vivan en su compañía, necesita de esa protección especial, por su edad y situación personal; y
(g) cualquier otro factor que sea pertinente para justificar el reclamo.

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